El Batrachochytrium dendrobatidis es un hongo que ataca la piel de los anfibios, y la piel de un anfibio es también su forma de respirar. En muchos lugares de América llegó antes de que nadie lo estuviera buscando.
Detectarlo no requiere lastimar a nadie: se pasa un hisopo estéril por el vientre y las patas, se guarda, y el análisis se hace después en laboratorio.
El animal vuelve al mismo punto donde apareció. Lo que queda es la muestra y la anotación — y con el tiempo, un mapa de dónde está el hongo y dónde todavía no.