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Qué buscamos cuando salimos de noche

Los anfibios y reptiles no se dejan ver a las diez de la mañana. El trabajo empieza cuando el bosque se queda callado y se encienden las linternas.

Equipo de campo · Entrada de muestra

Equipo con linternas frontales observa una pequeña rana durante un recorrido nocturno
Equipo con linternas frontales observa una pequeña rana durante un recorrido nocturno

Un recorrido nocturno —lo que en el gremio se llama herping— no es una caminata con suerte. Se elige la quebrada, se camina despacio, y se mira donde la gente no mira: el envés de una hoja, la grieta de un tronco caído, el borde del agua.

La linterna frontal deja las manos libres, y las manos hacen falta: para la libreta, para la cámara, y para sostener a un animal el tiempo mínimo que se necesita y devolverlo exactamente donde estaba.

De cada encuentro queda un registro: qué era, dónde, a qué hora, a qué altura, con qué tiempo. Un registro suelto no dice nada. Cientos de registros a lo largo de los años dicen si una especie sigue ahí.