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La serpiente que entra al aula

Cuesta más desarmar el miedo que enseñar la biología. Por eso la mayoría de nuestras jornadas con escuelas empiezan por el miedo.

Equipo de educación · Entrada de muestra

Un educador de la fundación muestra una serpiente pequeña a un grupo de niñas y niños
Un educador de la fundación muestra una serpiente pequeña a un grupo de niñas y niños

Casi todo el mundo aprendió sobre serpientes de la misma forma: alguien le dijo que matara la que se le cruzara. La biología viene después, si viene.

En una jornada con escuelas el orden se invierte. Primero se mira de cerca, con calma, un animal que no está haciendo nada. Después se habla de qué come, para qué sirve, y cuáles de verdad hay que respetar.

Al final del día la pregunta que más se repite no es «¿muerde?». Es «¿puedo verla otra vez?».